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Interculturalidad y bienestar humano. Entrevista con Rachel Carmenta.

Rachel Carmenta es Profesora Asociada de Desarrollo Global y Cambio Climático en la Universidad de East Anglia (UEA), en el Reino Unido (ver perfil), y colidera el área especializada de FIRE-ADAPT sobre servicios (inter)culturales y bienestar humano (Work Package 3, WP3) junto a Bibiana Bilbao. Su investigación se centra en las dimensiones humanas del uso del fuego y la inflamabilidad. Su trabajo pone de relieve la diversidad del fuego, cuestiona las narrativas dominantes de que “el fuego es malo” y muestra cómo las diversas relaciones con el fuego configuran paisajes bioculturales, modos de vida y cuestiones de justicia.

Rachel Carmenta (UEA) en la Reserva Particular de Patrimonio Natural Sesc Pantanal, Brasil.

Distingues entre “buen fuego” y “mal fuego”. ¿Cuál es la diferencia?

El mal fuego es aquel que está fuera de lugar o fuera de equilibrio. En ecosistemas como la selva amazónica, los incendios forestales causan graves daños ecológicos porque las especies no han evolucionado con ellos. Esto afecta tanto a la biodiversidad como a las personas que dependen del bosque. Pero incluso en ecosistemas adaptados al fuego, como el Cerrado, el fuego puede volverse dañino cuando la supresión prolongada provoca la acumulación de combustible y genera incendios inusualmente intensos.

El buen fuego, en cambio, desempeña un papel esencial en los sistemas adaptados al fuego: reduce la carga de combustible, favorece la regeneración y sostiene los medios de vida. En algunos contextos, el fuego también es vital para la seguridad, la producción de alimentos y la autonomía local. Incluso en contextos de selva tropical, los fuegos agrícolas tradicionales a pequeña escala alimentan a las comunidades y mejoran la biodiversidad.

¿En qué consiste el WP3 sobre servicios interculturales y bienestar humano?

Inicialmente planeábamos centrarnos en los “servicios culturales”, una de las categorías de los servicios ecosistémicos que recoge cómo la naturaleza contribuye a las personas más allá de los beneficios materiales o instrumentales. Pero el Manejo Integral del Fuego (MIF) trata realmente de intercambio —entre culturas, sistemas de conocimiento y prácticas—, por lo que añadimos el elemento “intercultural” para subrayar este aspecto.

El componente de bienestar humano refleja otro marco conceptual con el que trabajamos. El fuego, ya sea un incendio forestal o un fuego gestionado, afecta a todas las dimensiones del bienestar: material, relacional (incluidas las dimensiones espirituales y las relaciones entre las personas y la naturaleza) y subjetiva. El WP3 reúne estas perspectivas para comprender mejor cómo la gestión del fuego, así como la inflamabilidad, afectan a la vida de las personas.

¿Entre quiénes tiene lugar este intercambio de conocimientos?

A muchos niveles: entre disciplinas dentro del consorcio de FIRE-ADAPT; entre gestores del fuego y científicos de las ciencias naturales y sociales; entre países con diferentes tradiciones de gobernanza; y entre comunidades, incluidas comunidades indígenas y rurales como las de la Amazonía.

¿Puedes dar un ejemplo de cómo el fuego se relaciona con el bienestar?

Los incendios forestales y los cambios en la inflamabilidad pueden dañar los paisajes de maneras que alteran el sentido de lugar y de territorio de las personas. Pero el daño también proviene de políticas que prohíben prácticas tradicionales del fuego, impidiendo que las personas cuiden la tierra de formas culturalmente significativas para ellas. Esto suele afectar a comunidades que ya están marginadas, especialmente en contextos rurales o indígenas. Las políticas restrictivas sobre el fuego pueden desvincular a las personas de su tierra, erosionando conocimientos y prácticas culturales junto con la biodiversidad.

En algunos casos, la prohibición del fuego ha dado lugar incluso a incendios más grandes y dañinos. Aunque hoy existe un reconocimiento creciente del conocimiento indígena sobre el fuego, los desequilibrios de poder persisten. La interculturalidad en el MIF ofrece una vía para abordar algunos de estos daños pasados, restaurar relaciones y avanzar hacia una gestión que sea beneficiosa tanto desde el punto de vista ecológico como cultural.

¿Cuál es el principal objetivo del WP3?

El principal resultado será un manual de evaluación rápida (Rapid Assessment Booklet, RAB) dirigido a responsables políticos y a los medios de comunicación, con énfasis en la importancia de alcanzar la interculturalidad en el MIF. De forma más amplia, el WP3 busca visibilizar las diferentes relaciones con el fuego, especialmente aquellas que tienden a quedar marginadas o pasadas por alto.

Un objetivo clave es mejorar la justicia en la gestión del fuego, comprendiendo cómo las políticas y la gobernanza configuran las conexiones de las personas con el fuego, la tierra y el bienestar, y cómo el MIF puede ayudar a reparar relaciones dañadas. Además del resultado principal, existen otros temas e intercambios colaborativos en torno a estas cuestiones. Por ejemplo, hemos organizado y acogido paneles en congresos, talleres, sesiones basadas en el arte y artículos conjuntos.

¿Cómo estáis recopilando material para el RAB?

Recurrimos a una amplia variedad de métodos. Por ejemplo, Grania Power trabajó con comunidades amazónicas utilizando el marco de los Tres Horizontes, que explora las realidades actuales del fuego, los futuros deseados y los cambios necesarios para transitar entre ambos. Hemos creado un equipo central que trabaja en los mensajes clave y en la estructura del RAB; hemos diseñado un cuestionario para recopilar aportaciones de todo el consorcio; y, por supuesto, nos apoyamos en todas las interacciones e intercambios que la red hace posibles, incluidos los Study Hubs.

¿Colaboras con otras áreas especializadas del proyecto?

Sí. He trabajado con el WP2 sobre conservación de la biodiversidad, aportando perspectivas sobre lo que significa para las poblaciones locales el cambio en la biodiversidad impulsado por el fuego. También colaboro con el WP5 sobre el MIF como herramienta de adaptación al cambio climático, el cual conecta con todas las áreas.

¿En qué punto se encuentra actualmente el trabajo?

El RAB se encuentra actualmente en desarrollo. Gran parte del trabajo ha surgido de reuniones en los Study Hubs de Brasil, Francia y Argentina, que han contribuido a construir una comprensión compartida y una colaboración sólida dentro del WP3. Paralelamente, estoy redactando un artículo sobre la “semántica del fuego”, explorando cómo el lenguaje moldea la forma en que el fuego se entiende y se gobierna. También reflexiona sobre qué nuevos lenguajes, términos y herramientas podrían ser útiles para orientar la hoja de ruta hacia la interculturalidad en el MIF. Para mí, comprender y enmarcar cuidadosamente la “semántica del fuego” va más allá de un ejercicio académico: representa una manera de contribuir a hacer realidad la visión de la Declaración de Belém de la COP30, un mundo en el que la adaptación climática, los medios de vida y la gestión de los ecosistemas estén verdaderamente integrados, sean inclusivos y justos.